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Traducción: «La canción de la noche» de Friedrich Nietzsche por César Daniel García

César Daniel García

Lima, 1991

Vive en el distrito de San Martín de Porres, aunque nació en Jesús María. Poemas suyos han sido publicados en varias antologías de la Sociedad(…)

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Es de noche: a esta hora la voz de las fuentes se hace más potente, y mi alma también es una fuente.
Es de noche: a esta hora despiertan todas las canciones de los amantes, y mi alma también es una canción de un amante.
Algo inextinto vive en mí, un deseo inextinguible, uno que quiere gritar. Un deseo de amor vive en mí, uno que habla el idioma del amor mismo.  
Luz soy: ¡oh, si fuera Noche! Pero esta es mi soledad, estar envuelto de luz.
¡Oh, si fuera oscuro y nocturno! ¡Cómo mamaría los senos de la luz!
¡Y aun a vosotras bendeciría, vosotras pequeñas piedras rutilantes y gusanos luminosos allí arriba! Y sería feliz por vuestros regalos de luz.
Pero yo vivo en mi propia luz, yo reincorporo a mí todas las llamas que de mí brotan.
No conozco la felicidad del que toma; y a menudo he soñado que robar debe ser más agradable que tomar.
Esta es mi pobreza, de ninguna manera mi mano se harta de dar; esta es mi envidia: ver ojos esperando con avidez y noches despejadas de anhelo.
¡Oh, infelicidad de todos los que dan! ¡Oh, desvanecimiento de mi Sol! ¡Oh, afán de deseo! ¡Oh, antojo vehemente de saciedad!
Arrancas de mi pecho: ¿y siquiera conmuevo tu alma? Entre dar y recibir hay un resquicio; y el más diminuto espacio es el puente más difícil de atravesar.
De mi belleza un hambre nace: quiero lastimar a quienes encamino con mi brillo, quiero despojarlos de mis dones, ¡excesiva es mi hambre de maldad!
Retirar la mano cuando ya otra se estira buscándola; dudar como la cascada que duda mientras cae, –excesiva es mi hambre de maldad.
Semejante venganza medita mi abundancia: semejante malicia florece de mi soledad.
Mi gozo de regalar murió de tanto dar, mi virtud por su exuberancia se asqueó de sí misma.
Quien con mucha frecuencia da corre el riesgo de perder la vergüenza; a quien siempre entrega se le forman callos en la mano y el corazón por nada más que entregar.
Mis ojos ya no se desbordan en ríos con la vergüenza de los que piden; mi mano ya es demasiado rígida para temblar y dar a manos llenas.
¿A dónde se fue la lágrima de mi ojo y la pelusa de mi corazón? ¡Oh, soledad de todos los dadivosos! ¡Oh, silencio de todos los destellantes!
Muchos soles deambulan en el desolado escenario: a todo lo oscuro le hablan con destellos –para mí permanecen en silencio.
Oh, esta es la enemistad de la luz contra lo luminoso, despiadada cambia su curso.
Injusto en lo más profundo del corazón contra quien brilla, gélido contra los soles –así actúa cada sol.
Como tempestades los soles navegan sus órbitas, ese es su destino. Siguen su voluntad implacable, esa es su frialdad.
¡Oh, son ustedes los primeros, los oscuros, los que durante la noche crean calor de lo brillante! ¡Oh, quienes maman leche y consuelo de las ubres de la luz!¡Ay, hay hielo a mi alrededor, mi mano se quema por tan solo rozarlo! ¡Ay, la sed está en mí, mi sed languidece de acuerdo a tu sed!
Es de noche: ¡ay, y yo tengo que ser luz! ¡Y sed de lo nocturno! ¡Y soledad!
Es de noche: a esta hora surge mi deseo como un recién nacido –y el deseo me exige hablar.
Es de noche: a esta hora la voz de las fuentes se hace más potente, y mi alma también es una fuente.
Es de noche: a esta hora despiertan todas las canciones de los amantes, y mi alma también es la canción de un amor.

Traducido por César Daniel García