de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Edmundo Roca <Exxxxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 23 de abril del 2015, 19:13

J U A N M O R G A N

algo aburrido, la ciudad y su desbarate, todo predecible, hasta la ebriedad. Puedo afirmar que el aburrimiento es un síntoma de irresponsabilidad vital. Muerte, potestad sobre nuestros dogmas, nuestros territorios. Hijos nobles de Lucio Anneo Séneca. Intactos de temor, emancipados del tacto absurdo del miedo.

En fin, el sábado después de los ácidos me propuse varias cosas, algunas las recuerdo y otras sé que no las recordaré, uno poco puede hacer contra el deseo.

Es la época de la incertidumbre que se nos va tatuando torpemente en nuestro recuerdo, en la memoria, o qué sé yo, algo debe haber ahí más que materia. Esta necesidad es catastrófica porque perjudica mi desarrollo como persona social, no soy padre, hijo o amante; no me siento útil, parte o en contra, estoy apartado. Arruinado, algo limpio, pero ¿quién no se ha ensuciado?

de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Sxxxxx Bxxx <nxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 23 de abril del 2015, 19:13

R O B E R T W A L S E R II

Fela Kuti – Afrodisiac

No sé si esto: la carencia de pasado, de recuerdos, sea un defecto o una virtud. Es más, los recuerdos no existen, o bueno, en realidad sí, pero no son lo que son. Por ejemplo: a los seis años, ‘recuerdo’ que mi padre mecanografiaba en una máquina grande, ploma y pesada la letra de la canción: Coplas del payador perseguido de Cafrune. Pareciera que ahora mismo escucho el traquetear de la máquina de escribir, que veo a mi padre sentado frente a su escritorio, que para mí era una especie de territorio privilegiado. Digo esto, porque siempre que mi viejo no estaba me sentaba en su silla, yo no entendía muy bien de que iba la vida, había muchas cosas que no me interesaban. Lo que me hacía hacer eso, era escuchar la metralla de la máquina, me gustaba, me sentía fuerte, sentía que mis dedos hacían música, pero una música de tronador.

Aunque nunca le ponía papel a la máquina, yo sentía que escribía los cuentos que papá me tendría que contar mañana, o corregía los cuentos que ya me sabía y que no me gustaban los finales. Escribía y corregía en el vacío, nunca había registro, solo el traqueteo arrítmico de mis dedos golpeando el borde metálico de la máquina. Recuerdo todo esto, pero en realidad, no es lo que pasó. Cada recuerdo es una invención nueva, nada puede repetirse, cuando uno recuerda, no hace más que generar una nueva imagen que imita lo más parecido posible a lo que pasó. Existir es una forma de dejarse ir, desaparecer. Nada puede repetirse, solo construirse lo más parecido posible, esa construcción que imita el pasado nosotros la llamamos recuerdos. Por eso nuestra nostalgia, nuestra saudade, porque nunca nos llegará a satisfacer del todo, porque sabemos que en el fondo nunca llegaremos al momento que pasó, solo un remedo, un bosquejo, una copia, una imitación. Uno nunca puede llegar a la plenitud con una copia, la originalidad de los momentos tiene un privilegio que

sabemos nunca podremos retener, nuestra memoria es imperfecta. No puede fotografiar de forma exacta, La vida es una especie de barco nómada sin estrella fija. En cambio, el recuerdo es un puerto estático, inamovible. Pero los recuerdos tienen su mérito, ese intento de traernos el pasado, nos ha hecho la vida un poco más llevadera. Nos gusta ese engaño, nos satisface, nos llena de congoja, nos hace creer en las mentiras, en la ficción. Somos un almacén de registros errados, de datos que emulan a la vida, pero siempre yerra, porque nada puede reemplazar a lo que uno vivió, a lo que pasó, a lo que no está, a lo que desapareció. Y este momento también está desapareciendo, mañana leeré este texto, y mi memoria intentará construir una imagen lo más parecida posible a lo que está sucediendo, para satisfacer mi egocentrismo humano de tener la capacidad de poseer el pasado, pero nunca será el momento que es ahora, porque ahora se va yendo por el hilo perfecto del vacío, de la nada y hacía la nada.

Desaparece.

de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Sxxxxx Bxxx <nxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 22 de marzo del 2015, 23:09

R O B E R T W A L S E R
DESAPARICIÓN ANTES QUE DESESPERACIÓN

Las coincidencias, como el hilo viejo que entreteje nuestro destino, se enaltecen en el ruido ronco del abismo que es uno mimo: nuestra ciudad interior, el otro, nuestra multitud, los otros. Sabes, yo también tengo varias interrogantes que no espero responder, pero las tengo, las poseo o tal vez sea inversa y ellas en realidad, ellas sean las que se obsesionen anidar en mis pensamientos. Una de ella es ese extraño verde. Por ejemplo, hoy me topo con esto que menciona Magris: «aquel verde que se le escapaba, o sea el florecer, la estación, la linfa que en cambio el papel le absorbía el cuerpo, desecándolo en una sensación de pura e imponente aridez”. Los enigmas visten siempre delgados y sin sombra. El sol los peina a la distancia, mientras el viento besa las raíces que escapan de su cabeza. El drama de todo individuo es ser el observador, uno padece más observando. Son cuestiones ligadas a nuestros sentidos primitivos. Y claro, la medicación: química policial pura. Ya nadie quiere negociar con los agentes del orden, de lo establecido, del garrote y la furia, de la nanoviolencia y represión. La anarquía muy ligada a la desesperación y al desasosiego.

Nerval y Pessoa, hermanos de la misma hebra, hermanos de la misma hembra. Dictan en el enjambre de sus palabras, el arquetipo de un lenguaje oscuro y antiguo.

Ayer garuaba en Lima, prácticamente era el inicio pagano del otoño. Mis pensamientos crecían como mandrágoras sobre la ciudad. Una visión que se asemejaba a un cementerio lleno de amigos cantando a la vida mientras sus palabras escavaban sus propias tumbas. Recuerdo que se brinda mejor con la luminosa sangre del tributo del desahuciado. Ayer aparecí en México, no funcionaban los relojes, el universo detenido me extendía la mano y entre sueños cuidaba la dirección de mis pasos. Muchas catedrales, dioses y mujeres con

blusas bordadas de colores auténticos, como las piedras negras que construyen el misterio de la noche. Ayer saqué el vodka que quedó de hace una semana. Me invitaron a un concierto punk, pero desistí. Preferí la monotonía de embriagarme frente al monitor para construirme monosilábico. La angustia de perderlo todo. Ayer también decidí eliminar, o bueno, escribir un último post en un blog de los tantos que abro y cierro, esto fue lo último que escribí: www.todoseincendiayseva.blogspot.com/2019/11/si-te-entregas-al-mar-que-tu-barco-no.html

He decidido tener una especie de diario, por eso abandono este barco para ingresar a otro, más infausto y subterráneo. Soy un animal que regresa del mar. ¿Para qué? Para contemplarlo. Escribo esto y recuerdo a Wilde. Y mis banderas izan despedidas cortas, iluminaciones nocturnas que brillan como incendios sobre la superficie robusta del mar.

de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Sxxxxx Bxxx <nxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 15 de marzo del 2015, 13:29

LA CHICA FUGUET[1]

“…con una mano escribo y con la otra me sostengo
Malcolm Lowry 
1/09/2013 16:44
No escribo, no leo.

Algunas personas me huelen a muerte, a azufre, a encierro. Por ejemplo, ayer: la chica Fuguet no paraba de hablarme de sus miserias. Tenía los ojos un poco más hundidos que la última vez. Sus conversaciones ya no giraban alrededor de temas como ansiolíticos o barbitúricos, ahora me hablaba del color y la energía de las estrellas. Le gustaba observar las líneas de las manos, por eso pienso que se quedó prendida un rato sentada frente a mí repasando todas las líneas de mi mano.

Me contó que la semana pasada estuvo en La Isla por Caral, y vio por primera vez una estrella fugaz. No le creí. No le importó. Decía que en los astros hay un mapa antiguo, una colección de fotografías del tiempo. Y que de alguna forma había rastros cartográficos en los lunares de mi rostro. También me habló del suicidio y su cercana relación con la cocaína, de sus amigos los pájaros y sus contradicciones.

Ella siempre se arrepentía cada domingo, es más le enfermaban los domingos, le dije que era normal y que haciendo un pequeño cálculo se podría concluir que los suicidios reincidían siempre más los domingos. Y las sobredosis los viernes, raras veces los sábados. No le gustaba hablar de cosas concretas como la muerte, pero si del flaco Spinetta, Luca Prodan o José Sbarra. Seguíamos en el malecón cagándonos de frío; yo más, porque no llevaba una polera puesta. Me invitó algo de hierba mientras lloraba. En realidad, nunca me dio curiosidad el origen de su estado. Percibía en ella como si de pronto recordara algo y lo inevitable se hiciera presencia. Lloraba, pero sin derramar una sola gota del vaso de plástico en el que bebíamos.

Yo le decía la chica Fuguet, porque la primera vez que hablamos, ella llevaba un libro de título «Tránsitos» de Fuguet. Me habló más de tres horas de él, y de los escritores cinéfilos. Hicimos un recorrido empezando por Juan M. Bullita, Cabrera Infante, Manuel Puig, Andrés Caicedo para terminar en Fuguet. Por veces se la notaba incendio cuando hablaba, en cambio otras veces no había rastro de luz en ella. Sus emociones transitaban en un subibaja impredecible, producto de todas las drugs que ella iba acumulando. Pero ayer estaba abandonada, cansada.

Era maja, pero olía a muerte.

Me dijo que ya era tarde, que teníamos que ir a otro lado, que hacía mucho frío, le respondí que sí, tal vez, que aún podríamos encontrar el bus. Se quedó callada, y empezó a hablar del mar. A ella nunca le gustaba el mar, sentía que no era su elemento. Es muy impredecible y salvaje, decía. En cambio, ella se sentía más río, fluir en una sola dirección, saber lo que vendrá después, predecirse. Caminamos hasta la plaza principal, todo el camino de subida era oscuro y olía a hierba, solo distinguía la forma de las personas moviéndose como sombras. Me dijo que aún no, que no se quería ir. Vayamos a otro lado más caliente, dijo y sonrió. Yo aún estaba puesto, y ahora era yo el que me quedaba callado. Recordé a Lauren de Perdidos en la noche, el cuento de Galarza que había leído horas antes de encontrarme con ella. No quería terminar en un hotel. Le hablé de otros temas. Me preguntó por Marcela, hablamos de ella y también de Monar, otro buen amigo. También me comentó de su primo Antonio y las frutas de los domingos, y de cómo murió su prima.

Tal vez la muerte, el frío, el alcohol y otras excusas me llevaron a pernoctar en su carne. 


[1] [El presente texto es parte del proyecto Correspondencias]

A Álvaro Daniel Rosales Rodríguez y demás destinados a la belleza

(Álvaro, perdona a los peruasnos que comentaron para demostrarnos que estamos grave, a quienes crearon una cuenta con tu foto, a los que no respetan tu privacidad, ni el luto de tu familia.
Lamento haberte conocido en esta situación que nos acerca y separa.)

No solo la insensibilidad ha carcomido más cerebros que pulgas, carca y sarna lomos de vagabundos y perros,
Sino también la estupidez,
La estupidez que sobrepasa todas aquellas barreras de primitivos tiempos,
Lo cual es fruto de no haber estado alertas
A los imperios profetizados por Huxley, Orwell & Nosotros desde hace 20 lustros,
No, nada de esto es comprensible: es repudiable
Como que jueguen con tu afecto como si se tratase de un limón tan podrido que tiene colmillos y pelos,
Ahora cada quien vive su fiesta sin respetar las áreas públicas, los tímpanos ajenos,
No quieren deberes, no quieren ningún tipo de responsabilidades, pero sí libertades:
Un martillazo en el dedo gordo le daría a cada burdo comentarista y sarcástico desubicado
Para ver si así reinicio este ciclo de imbéciles e hijos de putas,

¿Qué es perecer y ser escupido? ¿Qué es vivir y ser invisible?
Tú no solo sabes aquello, tú sabes sentir e ignorar lo fatuo y terreno,
Tan escasos de masa pensante y tú tan inocente como el primer llanto humano,
Ya debería saberse que un sentimiento de estas magnitudes vale 5 tesoros públicos más 5 deudas inacabables,
Pero estamos en un campo de batalla
Donde predestinadamente los mediocres gobiernan casi todo
Y los villanos no son únicamente quienes causan daño,
Sino quienes esquivan la mirada cuando está ocurriendo el robo en el bus o en la esquina cuando el amarillo está arriba,
Quienes callan mientras la nación está ahogándose en el humo de sus propias llamas,
Quienes permiten que castillos como tú sigan derrumbándose,
Esto hemos heredado y debemos ser conscientes, debemos cargar con lo que pase,
Pero la gran mayoría reserva sus balas por oro o por plata,
Afortunadamente:
Yo soy el Hércules que llega a encadenar titanes,

Eres valiente, aunque estés ausente,
Eres valiente porque fuiste tú sobre todas las montañas,
Tu ausencia es un canto que ya no deleita ríos y bosques,
Eres un astro menos en la penumbra sobre mis hombros
Y un pinchazo alentando mis brazos,
Donde hay autoestima hay vida
Y canarios tocando sus flautas,
Batiendo sus plumas doradas para cortar el tiempo,
Para cortejar el silencio cruzado
Y permanecer como una corona iridiscente en el cielo pese al sufrimiento poetizando alto,

Este siglo no está hecho para emociones bellas,
Ni para seres omnipotentes como Yo y mi magnánimo reino:
Ellos pasan de largo, sienten asco y dicen que es cursi, aunque su sentido de originalidad es lo realmente huachafo,
Ellos pasan de largo y observan lo trillado embelesados:
Porque no se han encontrado con alguien que les diga
Que no son especiales, que son limitados,
Ellos todo lo hacen esperando que les devuelvan el favor,
Gustan de la reciprocidad y saltan y asaltan empáticamente cuando les favorece:
Creen que apoyar al indedicado artista es fructífero, porque ellos también dan vergüenza,
Ellos creen que apoyarlo hará más que levantar al talentoso de la agrietada vereda,
A quien ni siquiera reconocen, a quien ni siquiera ven
Por aquella ceguera que infla sus tetas,
Ellos son la peor de las decadencias:
Una horca para las grandes conciencias,

Ya no estás acá,
Ahora observas desde alguna isla de una dimensión inaccesible para este par de pupilas
Y accesible para este desgarramiento de superhumano,
Y, ¿sabes?, ahora que brillo:
No hay que creer en la realidad ideal,
Hay que forjarla destruyendo este prostíbulo,
Hay que combatir hasta perder la visión, los latidos,
Hasta evaporar las ruinas,
Hasta desaparecer el polvo,
Manteniendo lo bueno
Y erradicando con neuronas el veneno depositado por el único bastardo de este coliseo,
Por suerte, pese a los mudos, pese a los tuertos:
Yo soy quien va a devolverles los sueños,

Yo sé que tus ojos son los de un niño: puros, radiantes, genuinos,
Por eso en estos segundos quisiera tenerlos
Para ver la masacre que viste desde que terminaste abandonado,
Sin una mirada, sin una mano,
Solo, solo, ¡solo!: como un asteroide en miles de millones de kilómetros de espacio,
Pero a ese placer aún soy indigno, aún el terno es muy ancho,
Aún el nicho es muy chiquito,

Yo no deseo que halles paz, ya la tienes,
Yo sigo agarrándome a guantazos por ti y el resto
Contra las ridiculeces de los políticamente correctos,
Contra los demás sanguinarios manipulados que aguardan por su cheque,
Yo no te espero ni quiero que me esperes:
Yo te siento hablando desde la danza del aire:
Ya eres mi hermano, pero comprende:
Detrás de la máscara a veces no está la libertad, sino la muerte,
A veces no se puede ser totalmente uno,
No, no se puede: porque los mayores virus de este sistema
Son la hipocresía y la indiferencia,
Aquí ya ni se puede sonreír tranquilamente y creer que una sonrisa es la verdadera salida:
A una persona infeliz la vas a pudrir de envidia y provocar que a solas te maldiga,
¿Crees que eres fuerte?:
Comenta lo que sueñas, lo que harás y verás cómo te minimizan,
Cómo te arrepientes,
Ríe libremente y di que la libertad fue tu camino
Y que por ende la alcanzaste a punta de sudor, de gemidos,
Pero hay más:
Hay que cruzar los puentes desplomados por los ogros multinacionales,
La libertad o felicidad solamente es el pico más alto de una satisfacción efímera,
Y el suicidio, pese a todos los planes, es una decisión del instante,
¿Ya ves?: hay todo un mundo delante de lo fugaz cayéndose
Desde el Amazonas hasta más arriba del Huascarán y los Huáscar celestiales,
Esa arrogancia de los bobos que fuman diario y dicen ser libres es un fraude,
Ni Yo soy libre, aunque vivo sin vicios, aunque vivo con tan poco,
Óyeme:
Para ser libre hay que demoler la bóveda y hacer del mar el nuevo cielo,
La vida es un conjunto de letales estafas que jamás superamos:
Todos somos conducidos por ese tobogán hacia un abatimiento cada vez más horrendo,
La vida, que es una muerte palpable para nuestros sentidos
(Donde lo práctico es seguir el modelo de embrutecimiento y agonía):
Es una teoría igual de inmensa que el multiverso
Y debe disfrutarse dándole sentido a nuestros sesos:
La única puerta es alejarse de todo lo castrante,
La única opción es desprenderse de todo lo creado por el hombre, pero es inhumano,
Lo que hizo el hombre no puede separarlo la naturaleza ni algún otro dios,
Pero sí mi canto:
Óyelo:
Es el más sublime, es el más salvaje,
Está esparciendo sílabas en los ases,
Está recibiendo elogios, está recibiendo aplausos
De inferiores, de inmortales:
Porque alivia,
Porque sana necesidades,
¿Lo ves?,
Una necesidad es una oportunidad por la que sufres,
Una necesidad es una lucha hasta que mueres,
¿Ahora lo ves?:
Yo te curo a ti y, mediante esta maravillosa catarsis que surge de mis pulmones y sacude la traicionera paz como una bomba interplanetaria, tú me curas a mí y Latinoamérica:
Las necesidades o los problemas del hombre son tantos,
Tantos que le hacen falta tantas vidas como granos de arena y piedras y estrellas y demás astros y más para resolverlos,
Y, sin embargo, basta una cosa para iluminarlo,
Esto, hermano, es el Amor.

(La fortaleza de tus Sueños)

Entre la luz y la sombra hay un par de manos
Que crecen sedientas, inexpugnables,
Con el único fin de rebosar de odio y sangre sus labios,
Yo soy uno más
De los que caminan por clavos de acero morado,
Yo soy uno más indotado
Desde el holocausto,
Tengo alas que no sirven para nada,
Nada más que recordarme que ayer fui exiliado,
Tengo canciones que no sirven para nada,
Nada más que recordarme que estoy preso en una imperceptible jaula,
Que estoy viviendo sin ver ni apartar el excremento de mis deseos,
Que he perdido el sentido de mis pasos,
Yo, voluntariamente, estoy en cautiverio,
Yo he fragmentado hasta lo más mínimo mis sesos
Para hallar dimensiones realmente misericordiosas
Y no hay ni una
Mientras existan esas manos,

De día,
Mi tristeza es un amorfo reflejo negro
Que se alarga cuando lo dicta el índice derecho del tiempo,
De noche,
La tristeza es mi propio par de espejos
Buscando una sonrisa que no poseo y siento cada vez más lejos,
El cáncer va manchando cada torso y rostro del universo,
Porque es inimaginable e invisible
El abuso hegemónico de aquel par de manos,
Yo dejé las muletas y enfrenté aquel prístino vientre,
Yo soy el ejemplo,
Yo soy la oportunidad
De vivir otra vida en anacoretismo o hielo:
Yo amé un pueblo y él me amó más que a la autoridad secreta,
Yo, por amor, perdí la cordura y la paciencia,
Yo no soy el malo:
Yo no pedí ni sacrifiqué a nadie,
A nadie más que a mis ideales,
A nadie más que a mi alada sangre:
Porque si el amor no te hace vulnerable es porque solo a ti te amas,
Y Yo no soy narcisista:
Yo amo tus piececitos verdes,
Yo amo que sean ágiles aires,
Yo amo brindarles el silencio
Para verlos desgañitarse por todos los Alpes,

Yo soy uno más
De los incontables seres desangrados por dientes de sable,
Yo soy el primero de los serafines calumniados,
Yo soy la voz que sobrevive para que la fe no se agote,
Meteoritos y asteroides intentaron pulverizar mi canto y aquí me tienes:
Cantando entre azules relámpagos,
Fomentando erupciones más allá de las veniales, capitales y originales,
Yo no extravío tu felicidad en ningún laberinto de mi palma,
Yo soy el destino que no entierra sueños en piedras malcinceladas,
Yo soy uno más en todo modo:
Tengo alas que únicamente sirven para recordarme que ayer fui exiliado,
Pero alguna vez fui el más luminoso sobrearcángel, el posible par de manos,
Tengo canciones que solamente sirven para irritarme,
Pero alguna vez abrieron los clandestinos oídos de todos los puertos,
Alguna vez readornaron autoestimas y emociones de todos los pueblos,
Yo, voluntariamente, estoy en cautiverio
Esperándolos para rellenar juntos la fuente de sublimes afectos,
Esperándolos para contarles que lo moral es manipulante, es desierto,
Porque donde no hay voluntad hay una perdida guerra,
Hay párrafos limitando el goce de tu albedrío e izando hipócritas banderas,
Hay perfumes que apestan transgrediendo tus ideas,
Hay políticos arranchándote monedas y prendas sin que tú lo veas y quieras,
Yo escupo verdad, aunque arda y duela en todo ángulo de tus cavernas,
Yo no soy la serpiente que los ha embrujado,
Yo soy el gato de las libertades supremas,
Yo no soy el verdadero juez del averno,
Yo no anestesio ni amenazo a nadie a lo ancho del hemisferio,
Yo no soy el malo, ahora lo sabes:
Yo solo soy un soñador incontrolable.

(La fortaleza de tus sueños)

«Dulce la mujer al olfato del hombre, y dulce a las garras del espíritu»
-Saint-John Perse.

A la luz de la noche y la plena memoria,
Flotando sin capa ni alas sobre las fauces de incontables precipicios,
Resistiéndome al instante de ser una nube lloviendo
Sobre las ruinas y desperdicios de mi carne,
Aún pienso en ti,
Aún pienso en ti, Relámpago de otros labios,
O sencillamente: Valquiria de alguna irrisoria mitología:
Sí,
Yo pienso en ti:
Pienso en ti
Como en aquel ocaso que no he vuelto a ver:
Bello y rosa
Como todo lo que me es ajeno durante el día
Y solo pertenece a ti,
Por ahora,
Por este latido
Que no alcanza a nublar todos tus sentidos,
Pero entre ellos cincela caminos,
Porque sabes, inconscientemente, que existe
Como perfume de esperanzas sobre mis vaivenes:
Porque se agita
Como suspiros de la naturaleza en cada uno de tus rizos;
Pienso en ti
Y recorro aquel arcoíris de tus mejillas,
Que es distante, pero no extraño,
Sino claro, dulce como un colibrí;
Sí,
Yo pienso en ti
Y en cada átomo que te hace un hada cien veces inmaculada,
Y soy un Remolino de azares
Que hierve, que es profanado
Por las navajas de la agradable y necesaria agonía
Desde toda distancia,
Desde todo instinto,
Inmerso en la fuga que emerge cuando me llamas
Con el color y deseo de tus más negras flamas:
Yo pienso en ti
Desde el sortilegio y el paraíso causado por tus esferas azules,
Porque cantas y bendices
A quien oprime, poéticamente, la pendiente de tus costillas:
Oh, Mazmorra donde encadenar al Príncipe Prometido,
Yo pienso en ti,
Atraído por aquellos sinuosos espejismos,
Porque Yo soy: Yo soy desindigno:
Yo pienso en ti
Y abordo lo inarbordable
Y surco, caminando, los infinitos mares,
Yo pienso en ti, sí, y percibo lo inmarcesible en cada fugaz invocación.

(Luminosidad para tus clandestinas Venas)

Lectura del poema Remolinos Nocturnos:

Hola Paco, hola Miguel
abre el libro del patio de juegos
es de mañana y navegaremos
sobre sus historias de papel.

«La tarde descansa en los jardines,
reposa en los pasos de las miles
de hormiguitas y cucarachas.
Ellas huyen para esconderse,
pero el sol las ve ocultarse:
el rey gana todas las jugadas.

Si el calor se esparce,
chanchitos y lombrices
verás en la tierra ocultarse.
Veloces por arriba las perdices
de ellas quisieran atiborrarse».

Llega Jakie, llega María
hora de empezar a las chapadas
sus cabelleras brincan alocadas
corren hasta el final del día.

En su griterío se olvidan de la noche
y todos los maleficios que ella llama,
pero no hay temores que no se olviden
con un vaso de fresca limonada.

Del libro Patio de juegos (2019).