de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Edmundo Roca <Exxxxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 23 de abril del 2015, 19:13

J U A N M O R G A N

algo aburrido, la ciudad y su desbarate, todo predecible, hasta la ebriedad. Puedo afirmar que el aburrimiento es un síntoma de irresponsabilidad vital. Muerte, potestad sobre nuestros dogmas, nuestros territorios. Hijos nobles de Lucio Anneo Séneca. Intactos de temor, emancipados del tacto absurdo del miedo.

En fin, el sábado después de los ácidos me propuse varias cosas, algunas las recuerdo y otras sé que no las recordaré, uno poco puede hacer contra el deseo.

Es la época de la incertidumbre que se nos va tatuando torpemente en nuestro recuerdo, en la memoria, o qué sé yo, algo debe haber ahí más que materia. Esta necesidad es catastrófica porque perjudica mi desarrollo como persona social, no soy padre, hijo o amante; no me siento útil, parte o en contra, estoy apartado. Arruinado, algo limpio, pero ¿quién no se ha ensuciado?