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Selección de poemas de «Infratierra» de Sándor «Jamiro» Zénder

Sándor «Jamiro» Zénder

Sándor «Jamiro» Zénder

Lima

Poeta y músico, acostumbra a recitar sus versos de memoria en los más variados espacios y circuitos culturales autónomos (por ejemplo, en el homenaje por(…)

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No hay más baúl azul que el viento sesgo, la…
Él solo escribe para llamar la atención.Su objetivo no es…
A mi zona le dicen La Sexta. Yo vivo aquí…

llegaste un día
a decir
que no me querías,
que no pensabas
seguir soportando
los caprichos
de un hombre enloquecido
y encerrado
en su mundo,
gritaste una vez más
que te cansaste
de insistir
gritaste una vez más
y te fuiste,
entonces, me sentí muy solo
salí a la calle
en busca de
tres latas altas
y volví a encerrarme
aquí en mi cuarto
seguí ordenando limpiando todo
entre sábanas húmedas y
baños pulcros,
me puse a beber
una cerveza tras otra,
este era otro cuento
donde yo sabía
lo que estaba pasando,
una lágrima iba recorriendo
la soledad del principal personaje,
y tú sabes
donde va a acabar
tanta miseria
tanto olor a alcohol
y naftalina
tanta vida encerrada
entre renglones,
ni una llamada oportuna
lo que tú necesitas
es seguir tomando
demostrarte que existes y
que naciste para esto
sin control alguno,
¡sí! yo soy este
el único
el confundido
un dios maldito y anatemado
amante de las rocas de cinco gramos,
otra vez
lágrimas
tras otras
como cervezas
de mi nevera,
qué inspirador este día
qué bien me siento
siendo este
idiota
de porquería
no merezco pena alguna
qué necesario
es otra vez
mantener la cordura
tener un
arma cerca
volverse terrorista
vaya a
donde vaya y bala
tras otra  

*

entonces, llegaron a mi vida
las jeringas
yo que siempre las evité,
ahora voy a hospitales
las enfermeras me saludan
me dicen frases como
¡Vamos Zénder, tú puedes!
me cargan media nalga
con kanamicina,
protesto, me rehúso
a creer que esta sea
la única manera
de salvar mi vida,
y pienso
que todo el dolor del mundo
está hecho para nosotros
los pobres
porque sabemos de esto
y solo nosotros
podemos soportarlo,
todo lo demás
está perdido

*

la avenida Abancay es un monstruo
violáceo y
agonizante
a las cuatro veinte
de todas las tardes
bota bocanadas
de humo azul
en forma de aritos
corazones rotos
gatos techeros
que se van elevando
y acumulando
bajo el
techo gris
de esta ciudad
triste
muy triste
demasiada triste
tu mirada es un
puñal que atraviesa
mis intestinos y
me causa risa,
cuando
la ciudad humedece
soy esas
pequeñas
gotas de baba
que caen y
se estrellan
en tu frente
y tú piensas que
llovizna