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Poesía: «Agujero negro» por Pável Yábar Gonzales

El complot había iniciado, los robots aplicando a su capacidad…
Anoche me desvelé pensando en el cuento final. Tengo varias…
Entre sábanas, nuestros cuerpos danzaron, al calor del sol, sus…

AGUJERO NEGRO

Con mi último cigarrillo,
con el sobreviviente de la cajetilla,
con el condenado a morir solo,
con este retraído, esquivo y misántropo
cigarrillo…

Me encargaré de quemarlo todo,
o más precisamente,
la nada que creemos todo:

Los centros comerciales,
las sonrisas compradas,
los bancos y sus cobros,
las tarjetas prefabricas
para fechas festivas
(junto a la incapacidad para expresarnos) …

Las escuelas, institutos y universidades,
los títulos, los cargos y los puestos jerárquicos…

Al Ministerio de economía y finanzas
(con su macro, micro y sacro imperio económico),
las fábricas de comida rápida, de teléfonos móviles,
los trajes y corbatas, la arrogancia y la falsa modestia,
las palabras ostentosas y la jerga de la calle
incluyendo, las reglas impuestas por la RAE…

Las iglesias, todas las iglesias
(desde las que tienen cruces
hasta las que utilizan la hoz sin martillo),

Al jefe de Estado sin E mayúscula;
a los padres de la santa patria o
mejor, de la puta patria
(que al final es lo mismo).

Todo lo que sirva para ocultar la decadencia
del mundo del dinero y de la competencia…

La publicidad, con la ilusión de un futuro mejor,
así que también, arderá la televisión…

Los escudos y emblemas militares, con sus
defensores locales e internacionales…

Todos los yacimientos petroleros y sus derivados,
los grifos, principalmente los grifos,
(para que la hoguera sea imparable)
¡Será la venganza de la naturaleza amazónica!

Arderán: Las urbes, los edificios, las mansiones, las zonas residenciales,
las avenidas y las esquinas, incluso los barrios marginales…

Será incinerado el pretérito deprimente,
el presente doliente y
el futuro inexistente.

Antes que nada, o antes que todo,
en primer lugar, o si te complace,
primeramente,
quemaré este poema, estos versos irregulares
y el facilismo del versolibrismo,
quemaré cada letra insurrecta
y me quemaré yo mismo.

Esta fogata social, que sobrepasará la romana,
será incinerada, con este retraído, esquivo y misántropo
cigarrillo…