Poemas inéditos de Sara Montaño

SARA POEMA

La fortaleza

A lo lejos, desde la fortaleza,
vi a mi amor hundirse dentro del mar.
Mi amor, una sombra peregrina
de mi inocencia.

Antes, hubiera arrojado mi cuerpo
dentro de la espuma de la muerte
para dar fe de la eternidad del amor,
de su destino de espinas.

Ahora, respiro como quien lleva un cascabel
atado a la edad de las piedras blancas
de los senderos de piedra volcánica
de las flores destrozadas de los jardines
de la eternidad de las mariposas nocturnas.

A lo lejos, desde el castillo de Montjuic
veo a mi amor romper su cuerpo en el destino
que nos arrebata con sus dientes de leche
todos los sueños que levantamos como velas.

Y ni un movimiento, ni un cataclismo en el corazón
apenas un suspiro de quien ha perdido todo
y ya nada tiene que entregar, ya nada debe,
solo la vida.

Motivos de sobra

Vine remota, temblorosa, como una huérfana
a buscar en la lontananza una razón,
una plegaria, un amor de manzanilla.
Vine como quien busca en el sueño
otro rostro, una historia surrealista
una aventura imposible para contar en las memorias.
Dejé mi patria, dejé a mis padres,
dejé los pocos motivos que alcancé en aquella patria
de huellas labradas con sangre, con ternura, con derrota.

Vine remota, temblorosa, como una huérfana,
como recién nacida, llorosa, sucia de tristeza
esquiva a las manos que quieren envolver,
y a veces, todo lo arrebatan.

Vine y estoy parada en una esquina
con las manos en alto sin saber
en qué esquina, en qué plaza, en qué rostro
perderé todo lo que soy hasta una nueva huida.

Esperanzas en el café

Ver el amanecer en la boca que se abre aciaga
en el café de la mañana.
Comprender que la tristeza nos encuentra
en el lenguaje con el que intentamos fabricar
un nuevo punto de partida.

El iceberg

Tal vez para ti sea una casa decorada con florecitas corrientes,
un cuadro de niños azules que corren a una plaza corriente,
una luna que atraviesa infinita un cielo corriente.
Tal vez para ti sea un café que tomas en un día corriente,
una carne tártara que masticas con tus dientes corrientes,
un teléfono rojo que timbra en un espacio público corriente.

Tal vez para ti el paisaje que te rodea sea un motivo más
para hablar de tu vida así como se menciona un libro aburrido
un documental sobre la solitaria vida de los españoles.

Para mí es el iceberg que vine a escalar
y que me salvó de la estrella corriente de mi propia suerte.