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Epístola 2: «ROBERT WALSER» por Fernando Huaroto

Fernando Huaroto

Fernando Huaroto

Lima, Perú 1993.

Estudió Literatura en la UNMSM. Fundador y director Hierba/Zine. Finalista en el I concurso de poesía experimental Jean Brossa (Cuba). Primer puesto en el concurso(…)

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de: Nardo <10030016@unmsm.edu.pe>
para: Sxxxxx Bxxx <nxxxxxxxx@gmail.com>
fecha: 22 de marzo del 2015, 23:09

R O B E R T W A L S E R
DESAPARICIÓN ANTES QUE DESESPERACIÓN

Las coincidencias, como el hilo viejo que entreteje nuestro destino, se enaltecen en el ruido ronco del abismo que es uno mimo: nuestra ciudad interior, el otro, nuestra multitud, los otros. Sabes, yo también tengo varias interrogantes que no espero responder, pero las tengo, las poseo o tal vez sea inversa y ellas en realidad, ellas sean las que se obsesionen anidar en mis pensamientos. Una de ella es ese extraño verde. Por ejemplo, hoy me topo con esto que menciona Magris: «aquel verde que se le escapaba, o sea el florecer, la estación, la linfa que en cambio el papel le absorbía el cuerpo, desecándolo en una sensación de pura e imponente aridez”. Los enigmas visten siempre delgados y sin sombra. El sol los peina a la distancia, mientras el viento besa las raíces que escapan de su cabeza. El drama de todo individuo es ser el observador, uno padece más observando. Son cuestiones ligadas a nuestros sentidos primitivos. Y claro, la medicación: química policial pura. Ya nadie quiere negociar con los agentes del orden, de lo establecido, del garrote y la furia, de la nanoviolencia y represión. La anarquía muy ligada a la desesperación y al desasosiego.

Nerval y Pessoa, hermanos de la misma hebra, hermanos de la misma hembra. Dictan en el enjambre de sus palabras, el arquetipo de un lenguaje oscuro y antiguo.

Ayer garuaba en Lima, prácticamente era el inicio pagano del otoño. Mis pensamientos crecían como mandrágoras sobre la ciudad. Una visión que se asemejaba a un cementerio lleno de amigos cantando a la vida mientras sus palabras escavaban sus propias tumbas. Recuerdo que se brinda mejor con la luminosa sangre del tributo del desahuciado. Ayer aparecí en México, no funcionaban los relojes, el universo detenido me extendía la mano y entre sueños cuidaba la dirección de mis pasos. Muchas catedrales, dioses y mujeres con

blusas bordadas de colores auténticos, como las piedras negras que construyen el misterio de la noche. Ayer saqué el vodka que quedó de hace una semana. Me invitaron a un concierto punk, pero desistí. Preferí la monotonía de embriagarme frente al monitor para construirme monosilábico. La angustia de perderlo todo. Ayer también decidí eliminar, o bueno, escribir un último post en un blog de los tantos que abro y cierro, esto fue lo último que escribí: www.todoseincendiayseva.blogspot.com/2019/11/si-te-entregas-al-mar-que-tu-barco-no.html

He decidido tener una especie de diario, por eso abandono este barco para ingresar a otro, más infausto y subterráneo. Soy un animal que regresa del mar. ¿Para qué? Para contemplarlo. Escribo esto y recuerdo a Wilde. Y mis banderas izan despedidas cortas, iluminaciones nocturnas que brillan como incendios sobre la superficie robusta del mar.